© Ruben Martin Conciertos oficiales
Raynald Colom ha conseguido captar la atención de un nada desdeñable grupo de incondicionales, una clientela estable y fija que le escucha en sus discos y en unos conciertos en los que su conducta soplando la trompeta expone razones en cualquiera de las muchas facetas mostradas por el músico a lo largo de varias décadas. No hay una sola publicación especializada que, a estas alturas, no se haya hecho eco de un estilo que, como el suyo, maduró en sesiones con Randy Brecker, Robin Eubanks, Clark Terry o Roy Hargrove, permitiendo que muy diversas músicas, como la afrocubana o el flamenco, sobrevuelen sus creaciones.
Interesa ahora la segunda, el flamenco, a la que Raynald se ha entregado en cuerpo y alma. Y, así, lo que comenzó siendo un encargo hace seis años del trompetista Dave Douglas en el Festival of New Trumpet Music, de Nueva York, ha terminado convirtiéndose en Constellations, el disco resultante de la experiencia, que define un antes y un después en la carrera del trompetista.
De la grabación que ahora presenta en JAZZMADRID, la popular revista estadounidense Downbeat, ha dicho que es «Toda una fuerza de espíritu y sentimiento». Y Wynton Marsalis, no menos expresivo, afirma: «Quiero destacar la fuerza telúrica y el aliento vocalizador en la interpretación de la trompeta de Raynald Colom. Su sonido está impregnado del carisma del cante jondo… ¡Qué bien le sienta algo así a un barcelonés!»
Constellations se gestó en la Fundación Miró de Barcelona. Allí Colom exploró la sinestesia entre la pintura y la música, y convirtió sus razonamientos en un espectacular preparado sonoro de jazz moderno, cante jondo y groove contemporáneo.
Todas son formas que conviven igualmente en el piano de Diego Amador, un muy solvente improvisador y cantaor andaluz cuya versatilidad rítmica ha brillado a menudo en muy diferentes formatos instrumentales, incluyendo el que tal vez sea el más esencial: aquel que le muestra tras su piano, sin otra ayuda, ni respaldo rítmico, que no sea la de su inspiración, voz y tripas.
En este concierto, Raynald y Diego encuentran la forma de darle otra vuelta de tuerca a los géneros, tienen atractivo de divos por naturales. Y ayuda -y mucho- a ello el bajo eléctrico de Julián Heredia, afianzando la base rítmica de un cuarteto que completa desde la batería Israel Varela, cuya capacidad de pegada prende la mecha de una música que parece festejar la misma existencia.
El proyecto promete mucho y podría ser bueno aventurarse en presagiar que, en lo sucesivo, este grupo tendrá más entregas. Seguro que hay demanda.
Raynald Colom - Trompeta
Diego Amador - Piano y cante
Julián Heredia - Bajo
Israel Varela - Batería
Kike Terrón, percusión